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Reflexiones, consejos y recomendaciones para ejercer la profesión de consultor

¡Un día por semana da para mucho! Tu valor en trozos más viables para la empresa pequeña

Reducir costes, abrir nuevos mercados internacionales e innovar, sea como sea, son algunos de los proyectos más importantes en la agenda del directivo que todavía tiene una empresa para dirigir. Cada día escuchamos de los expertos en la prensa, en los eventos de asociaciones y en el mensaje de las agencias públicas que la empresa debe reinventarse, abrirse al mundo y aumentar su competitividad. Así pues, siguiendo los pasos de aquellos empresarios que hoy nos pueden hablar de su éxito, y enseñar la medalla conquistada con sed y hambre en la famosa “travesía del desierto”, el directivo lanza el comité de innovación, el grupo de trabajo de expansión internacional y el comité de mejora de la eficiencia. Y la agenda se llena.

Tú que eres un profesional con experiencia sabrás que los primeros problemas a enfrentar, si no consideramos la dificultad de financiar el esfuerzo, serán la falta de tiempo del equipo y la falta de experiencia y conocimiento específico en iniciativas similares. “Si somos siempre los mismos en todas las reuniones y comités, ¿quién hará el trabajo necesario?”, me ha comentado un director de una empresa mediana, con alto potencial de crecimiento. Es posible que hayas visto en primera mano como las multinacionales y empresas grandes siempre encuentran gente para sus proyectos y comités. Es parte de la cultura, y uno aprende muy rápido a participar en varias iniciativas de cambio a la vez, en equipos y proyectos “globales” que, aunque poco eficientes, consiguen avanzar el trabajo. En cambio, en las empresas más típicas de nuestro entorno, la realidad es muy diferente. No hay un “banquillo” de reserva. Entre el día a día que casi literalmente quema, la expectativa de resultados inmediatos y los propios límites de conocimientos y experiencia de un equipo a mínimos, los proyectos no consiguen avanzar. A pesar del voluntarismo, los problemas no se resuelven simplemente por hablar de ellos en la reunión. Se crea un círculo vicioso muy difícil de romper.

Y aquí podría estar tu nueva oportunidad, como profesional disponible que tiene los conocimientos y la experiencia que la empresa necesita para sacar adelante sus proyectos. Pero la oportunidad tradicional de ficharte y ampliar el equipo choca con la realidad que vemos en la calle. Tu búsqueda se enfrenta a una puerta cerrada. La empresa ni tiene una “vacante”, ni estaría dispuesta a pagar el sueldo que esperas recibir. Además, después del sufrimiento con las reducciones de personal de los últimos años, parece difícil que retomen la contratación en el corto plazo. Sin poder contar con tu aportación, seguirán siendo los mismos y los proyectos se acumularán.

Pero hay una alternativa viable: la incorporación a tiempo parcial de profesionales con experiencia. Cuando la empresa supera la barrera cultural contra la “dedicación parcial” y reconoce que no tiene, ni podrá tener, todas las capacidades en casa, puede desarrollar una nueva forma de entender el equipo. Es un modelo que funciona en los sectores acostumbrados a equipos flexibles y modelos de colaboración temporal, basta con leer las largas listas de nombres en los créditos de las películas. En un mercado desarrollado y maduro como el nuestro, con bajo nivel de ocupación y muchos profesionales con un alto nivel de conocimiento y experiencia disponibles, no sería difícil incorporar personas al equipo en una posición permanente de menor dedicación.

Este es un modelo eficiente para los dos lados:

La empresa verá mucho más viable la incorporación de profesionales con conocimientos especializados en sus proyectos clave, dado que su retribución será inferior a la que recibiría si estuviera “full-time”. Con ello podrá complementar la capacidad de su equipo en una medida ajustada a sus posibilidades; y

El profesional especializado podrá aportar sus conocimientos a los proyectos de más empresas, desarrollando continuamente su experiencia y complementando su “sueldo” en un modelo de dedicación más flexible. Todo ello con un nivel potencial de retribución más alto que en un puesto único de trabajo.

No obstante, en el lado de la empresa (que marca la demanda) parece haber todavía mucha resistencia a la ampliación del equipo con profesionales a tiempo parcial. No sé si esto se debe a la “inercia” de seguir haciendo más de lo mismo, un apego consciente a las tradiciones o a la falta de una oferta adecuada en el momento de la necesidad. En cualquier caso, las empresas de nuestro entorno saldrían muy beneficiadas de poder contar con este nivel adicional de conocimiento y experiencia. Sería mucho más fácil avanzar en sus proyectos estratégicos de mejora. En mi opinión, ¡este cambio cultural debería estar a nuestro alcance!

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