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Reflexiones, consejos y recomendaciones para ejercer la profesión de consultor

Promoción personal en las redes sociales, un reto para el consultor introvertido

Hay que decir al mundo diariamente lo que piensas. Debes comentar artículos en periódicos digitales, escribir tus reflexiones en un blog y compartir todo lo que te parezca interesante, sin olvidarte de desarrollar y mantener un extenso network profesional. Aprovecha el enorme poder de las redes sociales para ganar visibilidad, mucha visibilidad. Parece clara, la fórmula del éxito en estos momentos. Establecer tu marca personal en la red, crear y liderar una tribu, gestionar activamente tu reputación digital y atraer seguidores. Hacerte siempre presente, hablar mucho y relacionarte activamente. Aunque nadie te diga que hacer esto sea fácil, no se tiene en cuenta la diversidad humana. Porque para las personas introvertidas, toda esta actividad de promoción personal es casi imposible.

Pertenezco a este grupo. Todo se me hace muy extraño, lejano, difícil. Escucho el ruido y me surge la necesidad de encontrar el silencio. Como un introvertido típico, aunque no me considere en el extremo de la escala (estás leyendo mis reflexiones), recargo mis baterías en la soledad. Me “enchufo” en una película, en un libro y en un paseo por la ciudad, viendo las personas desde un punto de observación “protegido” por la distancia. En cambio, cuando estoy en un proyecto, en una reunión, en una presentación o ponencia pública, el sentimiento de profesionalidad habla fuerte y supero barreras que no podría imaginar superar en el ámbito personal. En mi campo de trabajo, la introversión no parece limitar mi efectividad. Diseñar y gestionar proyectos de mejora operativa, mi trabajo como consultor, no se parece con un espectáculo público, una obra teatral o un debate en una tribuna política. Son temas que afectan a pocas personas, en unas pocas entrevistas y reuniones a las que se llega después de mucho estudio y preparación.

Me recuerdo de mi juventud paseando por la calle en Brasil durante el carnaval y contemplando de fuera la alegría aparente de los que participaban de lleno en todo aquello. Reconozco una cierta envidia, porque realmente parecían disfrutar. Me vienen a la mente aquellos bailes interminables dando vueltas en el salón escuchando una música repetitiva, y la percusión martillando el tímpano. Cuatro noches seguidas! Aquella increíble sensación de pánico, claustrofóbico, en un ensayo de una escuela de samba, a la que me llevó mi primo con toda su buena intención (le tuve que dejar y volver a casa sólo, no conseguía respirar allí dentro). Realmente no sé si se puede comparar una cosa con la otra, pero a veces toda esta actividad pública incesante, esta alegría y euforia en las redes sociales y “profesionales” me parece un gran carnaval. Parece importante “bailar sin parar”, sin importar la calidad, ya que nadie tiene tiempo de profundizar en lo que se comparte. Se trata de saltar de un tema a otro, siguiendo el “scrolling” en la pantalla. Compartiendo, recomendando, “liking”.

¿Cómo puedes acercarte al mercado y establecerte como un consultor de confianza, si no consigues encontrar sentido en todo esto que te presentan como el canal de ventas del futuro? Si te gusta leer y disfrutar de unos pocos artículos, con calma. si das muchas vueltas reflexionando sobre el mensaje, antes de escribir cualquier línea en tu blog, si antes de compartir cualquier artículo o noticia, la primera cosa que te viene a la mente es un deseo de no molestar a nadie, ¿cómo puedes superar la barrera natural y compartir el contenido y foco de tus pensamientos?. Y no porque quieres mantener la información en tu poder, sino porque genuinamente no consideras que haya un público esperando saber lo que estás leyendo o pensando en estos momentos. Por todo ello, ¿cómo puede un consultor introvertido establecer una marca personal que le permita sobrevivir como independiente? ¿Estamos en vía de extinción?

Pues, de momento, la única respuesta que encuentro es tomarte como un desafío más, enfrentar de frente esta nueva realidad y apuntarte a este movimiento. Una amiga experta en redes sociales me ha dejado claro: “es cierto lo que dices, pero hay que estar en ello”. Mi recomendación para el consultor introvertido es insistir, poco a poco, intentando construir un estilo propio que te permita aportar valor en pequeñas dosis. Apostar por la calidad de aquello que compartes, y hacer un esfuerzo de sintetizar en comentarios aquellas reflexiones que ya naturalmente realizas al leer un artículo.

No podemos exagerar, porque la energía se nos iría y no quedarían fuerzas para elaborar los documentos de propuestas, analizar los datos y preparar los informes de proyectos, que seguirán siendo nuestra fuente de ingresos. Pero no queda alternativa que abrazar estos nuevos canales de comunicación. Aceptar su uso como una tarea más, en el conjunto de actividades comerciales que siempre nos han costado. En la práctica, son canales adicionales muy interesantes para el marketing de contenidos, que siempre ha sido la forma más adecuada de ganar visibilidad en la consultoría.

Si no te funciona, siempre queda una alternativa: encontrar consultores extrovertidos, amigos, que quieran contribuir para salvar tu especie de la extinción. En esta línea, la colaboración efectiva, la alianza real y la incorporación a una organización son opciones muy válidas de poder contar con extrovertidos moviendo la acción comercial de tu trabajo. Quizás realmente deberíamos invertir en ello y aprender a trabajar de forma efectiva en comunidades de prácticas, estableciendo un vínculo más fuerte de ayuda entre todos los miembros. Seguiré pensando en ello, y si encuentro más soluciones, prometo que las compartiré contigo.

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