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Reflexiones, consejos y recomendaciones para ejercer la profesión de consultor

¿Hay vida laboral después de la jubilación?

Con la crisis económica, muchas personas a partir de los 50 años han perdido su empleo habitual, se han jubilado (voluntaria o involuntariamente), o se han excluido del mercado laboral al no encontrar oportunidades de reincorporación; todo esto a una edad en la cual sus facultades intelectuales y físicas están todavía indemnes. La mayoría se encuentra en capacidad de ser muy productivas, sin embargo, no saben muy bien qué hacer ni cómo canalizar sus energías en un entorno empresarial en el que, al parecer, el conocimiento y la experiencia acumulada de la gente no tienen mayor valor.

En paralelo a este proceso de desincorporación, las personas apartadas del mercado laboral han iniciado una etapa de transición personal, tanto a nivel psicológico como en su forma de vida, en la cual se plantean dudas y reflexiones relacionadas con la supervivencia material y con la identidad personal: ¿Quién soy yo en esta etapa de mi vida? ¿Cuál es mi balance personal de logros y fracasos? ¿Qué talentos he utilizado hasta ahora y cuales he dejado relegados? ¿Qué es lo que siempre he querido hacer y no he podido por las circunstancias y obligaciones? ¿A que me gustaría dedicarme si pudiera hacer cambios personales? ¿Cómo puedo volver a apasionarme por mi futuro?..

Las personas en transición deben enfrentarse a estas preguntas y encontrar respuestas nuevas y muchas veces originales si realmente desean tener un proyecto personal propio que de verdad les apasione de nuevo; diferente del que les ofrece la sociedad en estos tiempos de crisis, que intrínsecamente conlleva una cierta degradación de su calidad de vida a cambio de la supervivencia.

En esta sociedad de la información o sociedad red en la que vivimos y trabajamos interconectados, se multiplican los datos y los hechos  a una velocidad sin precedentes. La información está disponible para muchas mas personas que en ninguna otra época de la humanidad a través de internet. Sin embargo, la información no es igual a conocimiento o sabiduría, ni las decisiones se pueden tomar a partir de una maraña de datos inconexos; para ello se requiere de la interpretación adecuada e inteligente de personas con un punto de vista educado a través de años de experiencia. Hay un dicho que dice “el conocimiento habla, pero la sabiduría escucha”, y esto aplica especialmente para las personas con una trayectoria larga dentro de las empresas, ya que ellas son capaces de ver lo que otros no ven y de juzgar cuales hechos son relevantes y aplicables a un  problema particular.

Tal vez el desdén de las empresas por las “personas mayores con experiencia y gran conocimiento funcional”, se base en la percepción de que el conocimiento acumulado es perecedero y puede no ser aplicable a los nuevos tiempos, o que las personas con la edad pierden agilidad y motivación, mientras que los jóvenes tienen mucha energía y ponen el esfuerzo extra necesario para conseguir los resultados a un menor coste. Esto último puede ser cierto para puestos claves en los que se requiere una alta dedicación y esfuerzo sostenido, sin embargo existen otras actividades en las que la aportación de personas expertas ayudaría a la empresa a tomar mejores decisiones y a orientar mejor los esfuerzos de los equipos de trabajo. Lamentablemente las empresas usualmente no encuentran otras opciones para motivar y mantener a estas personas dentro de la organización. Fórmulas como el tiempo parcial en comités de gestión o dirección, o la asignación a proyectos especiales de cambio podrían funcionar perfectamente.

Dentro de este contexto restrictivo ¿Qué pueden hacer las personas que están fuera del mercado laboral para rediseñar su futuro laboral?

He aquí algunas ideas:

1)    Olvidarse de las nociones preconcebidas por la sociedad sobre lo que es posible hacer a su edad, o lo que el entorno laboral está en capacidad de absorber. Esto significa empezar de nuevo como en otras etapas previas de la vida, en las que tuvimos la libertad de imaginar nuestro futuro o de seguir nuestros sueños. Esto significa situarse en la posición de que todo es posible si nos lo proponemos.

2)    Entrar de lleno en el proceso de transición en vez de mirar al pasado. Esto implica responder a las preguntas que hemos mencionado al comienzo, a fin de encontrarse consigo mismo y con aquello que tal vez todavía le apasione. La mayoría de la gente dedica muchos años de su vida trabajando para conseguir los objetivos de la empresa empleadora, pero no para los suyos propios (excepto la compensación económica claro está…). Este reencuentro personal es en realidad una gran oportunidad en este momento de transición.

3)    Encontrar un proyecto propio que le motive realmente y en el cual pueda usar sus talentos naturales, ya sean estos los utilizados en el pasado u otros que siempre ha querido desarrollar.

4)    Definir claramente los objetivos de su proyecto personal y los pasos que tendrá que dar para estar en condiciones de conseguir los resultados esperados.

5)    Arriesgarse a desarrollar su iniciativa personal o salir de nuevo al mercado con una propuesta ganadora.

Esto no significa que será fácil, sino que todo depende de si estamos o no dispuestos a soñar de nuevo y a tomar riesgos a pesar de los estereotipos habituales!

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