Blog

Reflexiones, consejos y recomendaciones para ejercer la profesión de consultor

El trabajo eficiente en proyectos: una forma de reducir la semana laboral

Con tanto apoyo tecnológico, ¿no podemos trabajar menos horas? Es interesante ver el debate de este tema reabierto, a raíz de la amplia repercusión de los comentarios de Carlos Slim sobre la semana laboral de tres días, en una conferencia en Paraguay. Según él, las personas trabajarán más años, hasta los 70 o 75, y solamente tres días a la semana, posiblemente en jornadas de 11 horas.

Es importante escuchar esto de un empresario de referencia mundial, del que muchos podrían esperar que exigiera mucho más que las 40 horas o los cinco días de dedicación semanal a sus empleados. Y aún más cuando parece que toma acciones en este sentido en sus propias empresas. En muchos tipos de trabajo en oficinas, creo que ya estamos preparados para implantar una semana laboral de cuatro días (sin introducir turnos adicionales), o hasta mismo de tres días. Y esto sin perder nada, si consideramos el rendimiento neto del trabajo actual.

Desde hace muchos años sigo este tema, cuando leí por primera vez las reflexiones de Bertrand Russell sobre la conveniencia general de dedicar menos horas al trabajo (publicados en 1932, sin conocer internet ni imaginar el impacto tecnológico que hoy tenemos por supuesto). Parece existir mucho acuerdo en los muchos beneficios de ello, no solo debido a un mejor equilibrio entre vida laboral, privada y familiar, sino también como forma de aumentar la eficiencia, de crear nuevos puestos de trabajo compartidos, o de dinamizar la economía con más tiempo de ocio y actividades que generan demanda adicional.

Los mecanismos para conseguirlo no serían muy difíciles de encontrar. En mis proyectos de mejora operativa, el número de horas de trabajo era siempre un factor importante para el análisis de la productividad en fábricas, almacenes y áreas de soporte. Con el objetivo de maximizar la disponibilidad y el rendimiento total del trabajo, uno podría caer en la tentación de exigir mucho más horas de dedicación de los trabajadores. Sin embargo, desde hace mucho tiempo está claro que este no es el mejor camino hacia la productividad, si consideramos nuestras limitaciones humanas a la hora de mantener la atención y la concentración, y los efectos de la motivación.

Dado que la necesidad no es de contar horas, sino de conseguir resultados, de realizar un trabajo con calidad y de asegurar e rigor en la ejecución, no es posible esperar demasiado de una misma persona. Y si podemos aprender algo de los diferentes modelos de turnos que existen en sectores tan diversos como hospitales, aeropuertos, fábricas y servicios de emergencia, es que podemos ampliar la disponibilidad compartiendo puestos de trabajo. Si contamos con la contribución efectiva de cada uno en un periodo adecuado de dedicación, el resultado final global puede ser mucho más eficiente.

Y esto también es válido para trabajos personalizados, creativos o especializados. El propio hecho de que muchos sean realizados en el marco de proyectos, un modelo de trabajo de carácter claramente temporal, ya confirma que no se trata de una rutina fija de X días por semana. En muchos tipos de actividades, los resultados no son tan claramente conectados con el número de horas dedicadas por la persona.

¿Será la repercusión en la prensa sobre los comentarios del empresario mexicano una señal de que nos acercamos a un cambio real en el modelo de trabajo? La semana laboral típica no siempre ha sido de cinco días, con un sábado y domingo dedicados al ocio, tal como indica Michael Skapinker en el Financial Times), al recordarnos de su introducción por Henry Ford en sus fábricas, en 1922. Por ello, parece perfectamente posible plantear una reducción a cuatro o tres días laborales por semana. No obstante, tendríamos que pasar por un cambio cultural fuerte en la forma en que la sociedad percibe la experiencia laboral. Y en la empresa, ya que según el columnista británico una reducción generalizada de la semana laboral exigiría de partida un cambio en la forma de pensar de los mandos y directivos.

En primer lugar, la dirección de las empresas debería reconocer que la mayor parte del tiempo en que estamos en la oficina no se convierte en contribución efectiva al negocio. Esto me parece particularmente extendido en aquellos trabajos que exigen concentración y motivación, o de carácter creativo. No solo el cansancio actúa sobre ello, sino también la exposición continua a factores externos de distracción (y la enorme cantidad de información que todos estamos diariamente procesando).

En segundo lugar, los mandos y directivos deberían reorientar su exigencias y expectativas, más a los resultados que a las horas de presencia en la oficina (incluyendo los mails enviados y contestados fuera del horario laboral, en su mayoría innecesarios). Para ello, en mi opinión, sería también fundamental acercar los resultados esperados a algo que realmente esté al alcance de la persona, de sus actividades y contribución tangible, no pedir resultados generales que dependan de la coyuntura o de un entorno específico de mercado.

En cualquier caso, el motivo de querer compartir estas reflexiones contigo está en el encaje que veo entre esta reducción de la dedicación fija y la orientación de las empresas a trabajar más en proyectos. Mi experiencia en el modelo de trabajo de la consultoría me hace estar convencido de que es perfectamente posible equilibrar mejor la dedicación al trabajo con otras actividades. Y ser mucho más eficiente en el ámbito profesional. El trabajo en proyectos no es más que la distribución de la dedicación en módulos de tiempo, actividades concretas con un inicio y fin. Tener esto claro ayuda a distribuir la carga en el tiempo, asignando tareas a los diferentes recursos disponibles.

En este sentido, si quieres adelantarte y promover un debate sobre dedicación y efectividad, te animo a utilizar estos aspectos del modelo de trabajo de la consultoría como una referencia para viabilizar una semana laboral de tres días:

La definición del trabajo en paquetes claros, sean proyectos, propuestas o acciones comerciales. Los consultores tienen muy interiorizado el concepto de unidades modulares de trabajo, con alcance concreto y tiempo asignado;

La documentación y comunicación frecuente y efectiva del trabajo ejecutado y sus resultados. Tener a un cliente interno y externo con elevadas expectativas en su trabajo hace con que el consultor sea siempre capaz de entregar un informe, aunque sea parcial;

La facilidad de compartir tareas y trabajar con personas diferentes. Es común en la consultoría revisar el equipo en las diferentes fases del trabajo, integrando nuevos consultores e incorporando miembros del equipo cliente; y

La movilidad y flexibilidad para trabajar en oficinas diferentes, durante horas, días, semanas o meses, en función de las necesidades concretas del proyecto. Los consultores aprenden a centrar el foco en la tarea y el momento, independientemente del entorno en el que se encuentran, sea en las oficinas del cliente, en otras oficinas de su propia empresa, en el hotel o en su casa.

Puede parecer incoherente hablar de reducción de jornadas, desde una profesión conocida por la elevada exigencia de dedicación a sus profesionales. Sí, la consultoría no es la profesión que mejor equilibra la vida laboral con la vida privada y familiar. Sin embargo, estos son los resultados de una explotación exagerada de un modelo muy flexible, mediante un enfoque que promueve la competitividad interna y que tolera la venta de proyectos con niveles de recursos muy inferiores a los que serían adecuados.

Esto no tiene por qué ser así, y está al alcance de los socios de las empresas de consultoría cambiarlo. En su esencia, el modelo de trabajo es flexible y efectivo para llevar a cabo proyectos de diferentes grados de complejidad. Por ello, sin tener en cuenta la realidad cultural de muchas empresas de consultoría, con su expectativa de dedicación ilimitada, te invito a inspirarte en su modelo de trabajo en proyectos como una base de partida válida para, al mismo tiempo, aumentar la eficiencia global y equilibrar la dedicación de cada persona. Es perfectamente posible tener una semana laboral muy productiva de tres días.

Últimas entradas

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga una mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies