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Reflexiones, consejos y recomendaciones para ejercer la profesión de consultor

Vencer el prejuicio y contar con un consultor: Una forma de avanzar proyectos en la PYME

A pesar de la buena intención de todos aquellos que nos hablan del inicio de la recuperación de nuestra economía, seguimos viendo las dificultades que tienen las empresas para seguir adelante, acceder al crédito y generar empleo. Es bastante más difícil de lo que pensábamos. Las grandes empresas y multinacionales pueden acceder a vías alternativas de crecimiento y financiación, reorientar sus áreas de negocios, explotar las oportunidades de la globalización. Pero la pequeña empresa, de estructura familiar y de alcance local, no parece ver la luz al fin del túnel.

Las salidas pueden parecer claras para muchos, como los comentaristas de la prensa económica, las agencias públicas y muchos economistas. Y no me cuesta repetirlas en estas líneas: innovar, internacionalizar y mejorar la eficiencia (más productividad, menos costes). Sin embargo, para quien tiene la responsabilidad directa de pagar la nómina al fin del mes, de honrar los compromisos con sus proveedores y de evitar la destrucción de un patrimonio construido con mucho esfuerzo, creo que todo esto no parece tan trivial. Las dificultades son grandes y reales. Los bancos ponen barreras al crédito, y el cliente no compra. Para completar, el equipo no llega.

En este contexto, sea como sea, uno tiene que encontrar la forma de sacar adelante sus proyectos. El cambio es necesario, y solo se consigue mediante proyectos efectivos de lanzamiento de nuevos productos y servicios, de acercamiento a nuevos clientes (no solo en las economías emergentes de moda), de revisión profunda del negocio y sus condicionantes operativos. Para conseguir financiación, ser capaz de visualizar el cambio y documentarlo en un plan atractivo, con una cuenta de resultados positiva en los próximos tres años (no sería razonable de los bancos e inversores esperar más de la bola de cristal). Todo esto se hace con personas. Y no es necesario dar muchas vueltas para saber que cuánto más cualificadas, dedicadas y motivadas, mejor.

Por este motivo, hasta la pequeña empresa debe plantear seriamente contar con ayuda externa. Ayuda externa efectiva, construida sobre una experiencia real válida, sin falsas expectativas de soluciones mágicas y baratas. Con el enorme banco de talento disponible en nuestro entorno, que está buscando “nuevos desafíos” para aplicar los conocimientos y experiencias adquiridas, por ejemplo, en muchos años de trabajo para multinacionales de primer nivel, estamos delante de una oportunidad clara para la empresa en España. Una oportunidad de contar con profesionales excelentes en modelos de colaboración por proyectos o a tiempo parcial. Consultores.

Pero aquí topamos con el prejuicio al consultor. Una enorme barrera cultural construida a lo largo de los años con base en tópicos alimentados, entre otros, por las propias escuelas de negocio y universidades. Y los chistes, muchos francamente geniales. Sin querer hacer aquí una defensa generalizada de una profesión tan abierta como la del consultor, con la que seguramente me identifico, considero importante recordar que hablamos de personas, profesionales con experiencia, que pueden aportar mucho valor. Y cubrir la necesidad crítica de recursos adicionales para sacar adelante estos proyectos tan necesarios.

Mi recomendación al directivo:

  1. Hacer un esfuerzo para ver más allá de los tópicos del consultor, “vendedor de humo”, y considerar que, en verdad, puede tratarse de un recurso súper válido, aportando una visión diferente y una experiencia muy real en proyectos similares;
  2. Verificar de forma crítica, si el empleo de recursos adicionales no sería una solución viable para avanzar en los proyectos de cambio tan necesarios para transformar la empresa, teniendo en cuenta que el coste de un proyecto con consultores puede ser mucho más bajo que en otros tiempos;
  3. Comprender el rol del consultor externo en la empresa y tranquilizar el equipo propio, comunicando de forma clara que la ayuda externa para un proyecto importante no es una amenaza a su puesto de trabajo, sino la oportunidad de sacar adelante algo que no sería posible de otra forma, y que les puede beneficiar.

La casuística es enorme, y cualquier intento de generalizar será por definición limitado. No obstante, sí tengo claro que las pequeñas y medianas empresas de nuestro entorno estarán cada día contando con más ayuda externa para sus proyectos. Podemos ver este contexto ya funcionando en los mercados de muchos países vecinos, que consideramos “más avanzados” en el camino hacia el estado del bien estar. El aumento de la colaboración con profesionales y empresas externas es ya una realidad, y será una parte fundamental del trabajo del futuro.

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