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Reflexiones, consejos y recomendaciones para ejercer la profesión de consultor

Movilidad en la organización: aprende a vivir en proyectos

Estamos realmente delante de un cambio profundo de la organización funcional tradicional. Cada día hay más proyectos multifuncionales críticos para la empresa, centrando el foco del equipo directivo y de las personas clave. A medida en que subimos en el nivel jerárquico, el cambio parece ser todavía más pronunciado: Ya son pocos los directivos que se dedican prioritariamente a supervisar el trabajo de sus equipos en procesos estándares y claramente definidos.

Al final, la elaboración del presupuesto anual, la revisión de un plan estratégico, la innovación en productos, servicios y procesos, el estudio de un caso de adquisición, la gestión de un programa de transformación y muchas otras actividades que llenan las agendas no son más que proyectos. Todos con un inicio, un fin (previsto y esperado) y un equipo responsable, que se define de forma temporal y se separa al final de la tarea. Como estos proyectos, cada día surgen nuevos desafíos, dentro y fuera de la empresa, reuniendo a equipos de diferentes áreas y organizaciones. El cambio está en marcha.

Este es uno de los efectos más tangibles de la presión competitiva sobre las empresas, y la necesidad de ser más ágiles, innovadoras y mejor integradas en sus “ecosistemas”. Un efecto multiplicado por la movilidad y el amplio acceso a la información interna y externa. En este contexto, se cambian radicalmente las premisas de diseño de la estructura organizativa, como la necesidad de agrupar personas con la misma especialidad y en un mismo ámbito geográfico. Pierden sentido muchos de los departamentos semi-permanentes.

Parece claro que nos vamos hacia un modelo de organización mucho más flexible y orientado al trabajo en proyectos. Sin embargo, dado que en la mayor parte de las empresas el proyecto interno se queda en el limbo organizativo, el cambio no será trivial. Las personas siguen organizadas según sus conocimientos funcionales, en teoría para cumplir tareas predefinidas en procesos estandarizados. Aunque la realidad ya sea más dinámica que ello, y la experiencia en proyectos cada día más frecuente, las perspectivas de desarrollo profesional están asociadas a la estructura jerárquica y funcional convencional. La participación en proyectos no parece ser parte clave del camino hacia el éxito y la promoción.

También hay otro factor importante a tener en cuenta: la sensación de pertenencia a un grupo más permanente, familiar y seguro es bastante confortable. Para las personas que se dedican a los procesos funcionales “rutinarios”, en los que la medida básica del esfuerzo es definida en el ámbito de la jornada diaria, y los ciclos se repiten en semanas, meses y años, vivir en proyectos puede generar inquietud. ¿Qué pasará cuando el proyecto se acabe? En el entorno actual, el departamento ofrece un puerto muy seguro para el retorno, después del proyecto.

Por todo ello es importante replantear el modelo organizativo. Y estudiar cómo funcionan las empresas que viven de proyectos, como las empresas de consultoría, puede aportar ideas muy útiles. Para los que hemos vivido muchos años organizando nuestro trabajo en proyectos, la dinámica del cambio frecuente es bastante normal. Cada equipo de proyecto funciona como una unidad organizativa, flexible y efímera.

En este entorno, la carrera se desarrolla de forma completamente independiente de las funciones directivas fijas. La clave está en la asignación del nivel profesional a la persona, según la evolución de sus capacidades y experiencia personal, y no a la disponibilidad de un puesto en una unidad fija. Y el acceso a los niveles más altos de la jerarquía está normalmente asociado al desarrollo del negocio.

Parece urgente replantear el modelo organizativo de la empresa, dedicando más atención a los procesos de diseño y gestión de proyectos. La mejora no será trivial, ni tampoco inmediata, dado que representa un “salto en el vacío” para muchas personas acostumbradas a la estabilidad de la estructura de departamentos y procesos estándares. No obstante, es mejor estar preparados y formar bien al equipo, ya que no habrá muchas formas de evitar esta transformación.

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