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Reflexiones, consejos y recomendaciones para ejercer la profesión de consultor

El empleado, el consultor y el freelancer: Un equipo fuerte

“No pasas de un simple proveedor” dijo el directivo del fabricante de automóvil a la consultora, dejando claro su “superioridad” (y el bajo nivel de compromiso con el proyecto de su jefe). “Este comedor es solo para los empleados de la empresa” justificaba un cliente a los miembros del equipo consultor en un grupo de trabajo conjunto, aunque pasaban todo el día en la fábrica y el restaurante más cercano estuviera en un pueblo a 20 kilómetros de distancia. Barreras, dificultades adicionales. Una pena, muchas oportunidades perdidas.

Todos hablamos de colaboración como un factor crítico de éxito moderno para las empresas, en estos tiempos inciertos. ¿Y qué pasa con los colaboradores externos? El consultor y el freelancer, los equipos subcontratados, los becarios y temporales, ¿estamos preparados a recibirlos, a abrir las puertas de la empresa y compartir recursos e información para que sus proyectos y funciones sean un éxito?

Reconozco que hay casos, pocos, en que el consultor realmente debe permanecer visiblemente fuera de la organización, del proceso y del equipo. Una figura neutral, claramente independiente y en casos extremos hasta enfrentado al equipo de la empresa (a pedido de su cliente). Sin embargo, esto solo pasa en una minoría de proyectos. El caso normal, y que afecta a la práctica totalidad de los profesionales externos, es más bien de colaboración mutua. Compartiendo objetivos.

En los proyectos que hice, siempre hubo un alto nivel de compromiso con la empresa cliente. Han sido frecuentes los casos en que hablaba de “nosotros” con naturalidad y sinceridad, a la hora de referirme a la empresa. ¿A cuántos también les habrá pasado esto? Si a un profesional le gusta su trabajo y su proyecto, estará comprometido con la organización que le contrata. Hasta en los casos más duros de reestructuración, el consultor ve en el éxito de la empresa la satisfacción de su cliente.

Por este motivo, en los tipos de proyecto más frecuentes, el consultor y el profesional freelance también son miembros del equipo de trabajo. De hecho, la organización del proyecto es parte importante de la propuesta de consultoría, con un organigrama que plasma esta colaboración. No deberían quedar dudas acerca de su compromiso con el desarrollo del negocio, el éxito de la empresa y la consecución de los objetivos del proyecto. Y el cliente que no tiene esto en cuenta, pierde una gran oportunidad.

Construir barreras a la colaboración, sin dejar espacio para que el profesional externo se identifique con la empresa, afecta directamente su motivación y la efectividad de su contribución. La falta de integración en la dinámica de la empresa dificulta el flujo de información, reduciendo la calidad final del esfuerzo conjunto. Un resultado menos atractivo para la inversión realizada.

La falta sistemática de confianza a la hora de integrar los equipos externos en los proyectos de la empresa acaba frenando los procesos de cambio. Con resultados menos positivos, el equipo directivo deja de contar con apoyo externo, aunque no tenga capacidad interna para sacar adelante sus proyectos. Sin reconocer la necesidad, la empresa no desarrolla su proceso de identificación, selección y contratación de profesionales externos, generando un círculo vicioso con la permanente falta de recursos para proyectos.

En esta línea, tampoco se aprovecha la experiencia de tener un consultor o un freelancer con experiencia y método para mejorar el proceso interno de gestión de proyectos, una asignatura pendiente en muchas empresas. Mecanismos efectivos de trabajo en equipo virtual, modelos rigurosos de imputación y control de horas y gastos, comités de seguimiento para la supervisión de proyectos, y la documentación sistemática de reuniones y actividades son algunas de las herramientas de trabajo típicamente absorbidas por las organizaciones que trabajan con frecuencia con consultores y profesionales freelance.

Y cada día hay más proyectos. Más iniciativas de cambio y mejora en la agenda del equipo directivo. Más presión en el mercado.

Para ayudar a romper el círculo vicioso y poder contar con más recursos, de forma flexible y ajustada a las necesidades reales de la empresa, el primer paso que recomiendo es revisar el trato y la atención dedicada al profesional externo en la empresa. En resumen:

1. – Hacer sentir al profesional externo parte del equipo de la empresa durante la realización del trabajo trae resultados directos e inmediatos al proyecto;

2. – Desarrollar las capacidades de la empresa de gestionar proyectos en entornos abiertos de colaboración facilita la integración de miembros externos a la organización;

3. – Mejorar el proceso de identificación y selección de profesionales externos permite construir una base flexible de recursos disponibles, con conocimientos y capacidades complementarias.

Al final, se trata de reconocer que los consultores y profesionales freelance no están totalmente fuera del ámbito de los “recursos humanos” de la empresa. En el proyecto, son parte fundamental del equipo.

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