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Reflexiones, consejos y recomendaciones para ejercer la profesión de consultor

Busca el mejor encaje: tu motivación es clave para el proyecto

Todo proyecto nuevo está marcado por la incertidumbre. Es difícil evitarlo. Al final, el trabajo preliminar que se hace en la fase de definición no puede dejar de ser teórico, con base en la información del pasado y de proyectos aparentemente similares. Solo en muy pocos casos te permite tener una idea más o menos clara de la realidad, y aún así te encuentras con temas nuevos y dificultades no previstas durante la fase inicial. Empezar en un nuevo proyecto es como incorporarse en un nuevo puesto de trabajo. Pero normalmente sin los 100 días de tolerancia.

Para complicar, es muy común en las consultoras más grandes que el equipo que ha participado en la venda del proyecto no esté disponible para su realización. A pesar de la insistencia de muchos clientes en que todo el equipo sea nombrado en la propuesta, existen dificultades prácticas para asegurar su participación. Algo tan simple como el tiempo transcurrido entre la entrega de la propuesta y el arranque del proyecto. Puede que se apruebe antes otra propuesta más crítica (como la continuidad de un proyecto anterior que estaba previsto terminar y que obliga a su equipo a seguir en ello), o hasta mismo que algún miembro del equipo original deje la empresa. Esto pasa, y el arranque será con personas que no conocen en detalle los antecedentes del proyecto.

Con la necesidad de acelerar la adaptación, trabajando bajo una presión continua por resultados, como consultor te encuentras en una situación muy incómoda. Y si estás en un proyecto que no encaja contigo, el riesgo es alto de no ser capaz de dar una respuesta adecuada a tu cliente (y al resto del equipo).

Para poder aumentar tus probabilidades de éxito, siempre que tengas la oportunidad de elegir, te recomiendo tener en cuenta estos tres factores clave antes de integrarte al equipo:

1. – El tipo de trabajo requerido. En función del rol esperado del consultor y del tipo de proyecto, las actividades a realizar y la forma de trabajar pueden ser de naturalezas muy diferentes. Un proyecto de estrategia típico, por ejemplo, exige la preparación y realización de entrevistas, la búsqueda y el estudio de información externa de referencia y el análisis en profundidad de datos cuantitativos. La capacidad analítica es fundamental para poder aportar valor aquí, así como saber sintetizar y comunicar las conclusiones en documentos y presentaciones.

2. – Las condiciones de trabajo en el proyecto. Hay dos tipos de condicionantes que debes tener en cuenta: los del cliente y los de la firma de consultoría (suponiendo que eres parte de su equipo). También tienen impacto en este factor las expectativas sobre tu trabajo y la cultura de la empresa. Aspectos como el horario de trabajo y la dedicación en los fines de semana, la disponibilidad al móvil para recibir llamadas y contestar mensajes, el ambiente en el equipo, el apoyo de los directivos y compañeros con más experiencia, el tipo y las condiciones del local de trabajo (en el cliente, en la firma o en casa), los viajes, etc.

3. – El modelo de gestión de la consultora (y de la empresa cliente, que con frecuencia tiene un impacto directo sobre la gestión del proyecto). Empieza por comprender el proceso comercial utilizado para conseguir la aprobación del proyecto, el perfil y los objetivos de cada persona involucrada. ¿Qué nivel de presión sobre los miembros del equipo de realización se puede esperar? Está claro que las expectativas de resultados son un aspecto crítico en la consultoría. Pero igualmente importante es la reacción de la dirección, y sus valores en la práctica. Tus perspectivas de desarrollo profesional pueden depender de este proyecto.

Debo reconocer que es muy difícil conocer o estimar a priori todos estos puntos en un proyecto. Una de las características típicas del trabajo del consultor es la variedad de proyectos y equipos. Cada caso es diferente. De ahí que es común ver a consultores que comparten especialidad y antigüedad, sentados lado a lado en la oficina de la firma, trabajando en proyectos muy diferentes y sujetos a realidades completamente distintas. La experiencia en la consultoría está siempre ligada a los proyectos concretos realizados, los clientes servidos y los equipos de trabajo vividos.

Aunque no sea posible saber qué realmente va a pasar, mi recomendación es tener los ojos abiertos, buscar información asociada al caso y dedicar tiempo para reflexionar sobre el tema. Un poco de “planificación estratégica” personal no hace daño en este momento. Hay mucho en juego para ti. En un trabajo que es tan sensible al nivel de motivación y energía personal, un buen encaje puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso del proyecto. Y de tu carrera de consultor.

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