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Reflexiones, consejos y recomendaciones para ejercer la profesión de consultor

¿Qué puedes aprender de los consultores? Diseñar y ejecutar un proyecto que funciona

La idea de ofrecer programas de formación en las habilidades específicas usadas en un proyecto de consultoría surge de una reflexión personal, con base en mi propia transición profesional de la industria a la consultoría. He podido observar que muchos de los proyectos que cuentan con el apoyo de consultores externos tienen más facilidad de avanzar. ¿Por qué pasa esto?

Al final, muchos proyectos que realiza un consultor son muy similares a las iniciativas internas de cambio de la organización. La mejora de productividad, la innovación en productos y servicios, la reorganización de un área o el ajuste del modelo de negocio son ejemplos de cambios que solo se realizan por la vía de proyectos, en los que el consultor debe hacer básicamente lo mismo que cualquier otra persona que recibiera este encargo en la organización.

Su primer paso es intentar comprender en profundidad el problema, buscando información y datos, hablando con las personas, comprendiendo los diferentes puntos de vista, estudiando el contexto general y analizando las causas principales de los problemas observados. A continuación, con base en otros casos similares, su nivel de conocimientos y la experiencia adquirida, el consultor propone soluciones y apoya a su cliente en la realización del cambio deseado. Y como el proyecto nunca es “del consultor”, el cliente actúa como haría cualquier jefe normal en un proyecto interno, asume la responsabilidad de la decisión: cuestiona, pide revisiones, aprueba y asigna recursos para poner en marcha las soluciones acordadas.

Entonces, ¿qué diferencias pueden justificar el uso de consultores externos? Sin duda, hay casos claros, como la aportación de conocimientos específicos y experiencia que no estén disponibles en el equipo propio, la necesidad puntual de aumentar el equipo con personal cualificado o el hecho del equipo externo estar menos sujeto a la política interna y ser menos influenciado por la cultura de la organización. No obstante, con frecuencia, he observado que la diferencia estaba en el rol de liderazgo operativo que ejercía el consultor, empujando directamente el tema.

El consultor aprende una serie de habilidades que le acaban ayudando a enfrentar las dificultades más comunes que afectan a los proyectos internos de cambio: las barreras de la estructura tradicional, la falta de prioridad, equipos poco comprometidos y los cambios frecuentes de alcance y enfoque de la solución. Este conjunto de habilidades y técnicas no se puede reunir en una metodología específica, como un mapa integral y conveniente de los pasos a seguir en cada caso. Sin embargo, pueden ser aprendidas, desarrolladas y consolidadas con el tiempo y la experiencia en el día-a-día de los proyectos.

En una visión general, el consultor aprende a:

– Relacionar sus conocimientos funcionales y técnicos con los objetivos y el entorno del proyecto;

– Identificar y promover iniciativas que pueden convertirse en proyectos formales para la mejora de la organización y sus procesos, productos y servicios;

– Colaborar con personas de diferentes áreas y niveles, trabajando de forma efectiva en equipos multidisciplinarios;

– Diseñar integralmente un proyecto para intentar alcanzar los objetivos definidos por la dirección, a partir de un diagnóstico de la situación de partida;

– Definir un plan de trabajo con actividades e hitos de seguimiento adecuados, teniendo en cuenta a los diferentes niveles de la estructura;

– Recopilar, medir e interpretar información cualitativa y cuantitativa relevante, construir indicadores propios, y realizar un análisis efectivo de los problemas detectados, sus causas principales y oportunidades de mejora;

– Estimar el impacto y resultado económico del proyecto, contribuyendo para su justificación frente a la dirección y otros “stakeholders”;

– Diseñar, coordinar y ejecutar las tareas de comunicación necesarias para alinear e informar a las personas clave para el proyecto, en todos los niveles;

– Adaptarse a un entorno dinámico de cambio continuo, ofreciendo la flexibilidad necesaria para una carrera profesional orientada a proyectos

 

En mi transición de ingeniero de proyectos en una empresa industrial a consultor profesional, he tenido que aprender una nueva forma de trabajar. Aunque antes ya llevaba proyectos de cambio importantes, no tenía conciencia de mis limitaciones en muchos de estos elementos específicos del trabajo. El resultado hubiera sido mucho mejor, los cambios más sostenibles y algunos conflictos menos traumáticos.

Este aprendizaje en la consultoría profesional ha sido fundamental para poder apoyar y promover con éxito los más de 50 proyectos de cambio realizados a continuación, en entornos muy diferentes. Por ello, realmente estoy convencido de que las técnicas y modelos de trabajo usadas por los consultores hacen muchísima diferencia en la consecución de los objetivos del proyecto. Y pueden ser aplicadas por todo profesional que se dedica a promover proyectos de cambio y transformación.

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